Perfiles

Hermenegildo Pepp Castro, el hombre que volaba

Uno de los mejores porteros que ha dado Guatemala y que jugaron para Comunicaciones y considerato el mejor portero de todos los tiempos de nuestro país.

Por: Fernando Ramos

En esta época de televisión satelital pagada, y de streaming, los niños que practican el fútbol juegan a ser Messi o Cristiano Ronaldo; todos quieren ser goleadores, solo uno que otro está dispuesto a cuidar la portería, ellos dicen que atajan al estilo Casillas o Valdez.

A principios de los años ochentas, del siglo pasado, cuando “La liga” no había permeado y el balompié local tenía algo de calidad, en el imaginario futbolero sonaban los nombres de: Byron Pérez y Jorge “la chana” Fernández; si de ser portero se trataba el nombre de Hermenegildo Pep Castro era de los primeros en ser mencionados.

Pep nació en el barrio El cangrejal, Puerto Barrios, en 1954; desde la infancia quiso evitar los goles del equipo contrario, sus condiciones para el puesto eran naturales, ese talento lo llevó a jugar en varios equipos de liga mayor y en selección nacional, con la que participó en veinticuatro partidos.

La mayor parte de su carrera jugó para Juventud retalteca, pero el gran Hermenegildo fue querido por todos; era un tipo carismático, de aquellos que están destinados a vivir en el recuerdo de los aficionados y formar leyenda, quien de él hable terminará agregando detalles al mito.

Su agilidad fue de antología, volaba, literalmente, de un palo a otro; no le daba miedo arriesgar el físico, difícilmente la pelota entraba al ángulo. Cuando por ahí le iba pegaba el brinco, como quien tiene resortes en los pies, y no rechazaba el balón, lo agarraba con las dos manos y caía, sin soltarla.

Le gustaba que probaran sus condiciones, aunque los jugadores del equipo contrario no le pusieran mayor grado de dificultad a los remates, siempre estaba listo para inventar una “tendida”.  En algunos casos la pelota iba directo a sus manos, pero él daba un par de pasos hacia un lado, alejándose de la trayectoria, y al tenerla cerca se tiraba para atraparla, era uno de sus lances típicos.

Hermenegildo tenía la plasticidad de un acróbata, los reflejos de un felino, no le llamaban “pantera”, porque antes hubo un arquero de apellido Gamboa que se hizo acreedor al mote. No era solo espectáculo, también era efectividad, ganó dos veces el título de portero menos vencido.

El fútbol de Guatemala vive horas bajas, para hablar de jugadores de calidad hay que hacerlo en pretérito, al buscar en tiempo pasado el nombre de Hermenegildo Pep Castro es obligatorio.

Detuvo muchas pelotas que llevaban destino de gol, pero su cuerpo no pudo contra la diabetes, que le ganó el partido. Pep murió el 23 de febrero de 2011 y fue enterrado en su tierra natal. A pesar de ser un tipo que volaba, siempre tuvo los pies sobre la tierra. Además de la calidad para cuidar la portería, se le recuerda por su humildad.

Hoy las calles y las canchas de tierra son casi inexistentes, y no hay héroes locales, por eso los niños encuentran modelos a imitar en el Real Madrid o el Barcelona, equipos a los que no pueden ver en vivo, ni siquiera por televisión, pero los juegan en la “Play Station”.

Para quienes tienen recuerdos claros del fútbol nacional de los ochentas, la imagen de Hermenegildo Pep Castro, suspendido en el aire, con la pelota entre las manos, siempre estará presente.

Q.D.E.P. HERMENEGILDO PEPP CASTRO 1957 – 2011


Video Reportaje por: AREA GRANDE
Upload: Oscar Rodriguez


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