Siempre Agustín

Por: Eddy Rodríguez

Gracias a una genialidad de Agustín Herrera, Comunicaciones rescató un punto de un partido que en teoría debió de haber ganado, por historia, pero sobre todo, por la buena imagen que venía presentando en los últimos encuentros, y especialmente, en el último. 

Al principio, Comunicaciones pareció desmotivado, como si el rival de turno, o el partido en sí mismo no representara un desafío suficiente. Sanarate tampoco empezó con mucha entrega que digamos. Durante casi todo el primer tiempo ni uno ni otro se hicieron gran daño. A lo largo de cuarenta minutos, el juego transcurrió colmado de inconsistencias y si entonces existió alguna posibilidad para anotar, solo pudo haber sido por medio de los muchos tiros libres que se pitaron, tanto en favor de un bando como del otro, aunque la mayoría terminó con el balón estrellándose contra las respectivas barreras. 

Cuando todo apuntada a que el partido llegaría al descanso sin goles, Silva encontró distraída a la saga crema y metió una gran filtración que José Salazar supo aprovechar. Picó el balón ante una salida desquiciada de Calderón y luego anotó de cabeza sin nada más por delante que la portería. Si el líder necesitaba una motivación para meter garra en este partido, era ese gol en contra. 

En efecto, Comunicaciones salió al segundo tiempo con dos cambios, Agustín Herrera y Carlos Mejía. Al contrario de la primera, esta mitad transcurrió colmada de emociones. El partido se volvió de idas y venidas, y las oportunidades de anotar empezaron a presentarse. Zapata tuvo la primera, pero perdonó cuando solo tenía que empujar el balón al fondo. 

Poco después, Comunicaciones empató por medio de un tiro de esquina. Mientras el balón descendía sobre el área, el portero Silva quiso ir a su caza sin éxito. Entonces Díaz se elevó más que cualquier defensa y de cabeza envió el balón a las redes. 

Un empate que fue demasiado efímero, pues en la siguiente jugada Sanarate logró ponerse en ventaja nuevamente. Zapata recibió un balón filtrado que le permitió encarar a José Calderón al uno contra uno; el delantero colombiano dejó de rodillas sobre la grama al guardameta blanco con un quiebre ejemplar, después solo tuvo que empujar el balón sin otro obstáculo por delante. 

Desde entonces, Comunicaciones se encimó al ataque, mientras Sanarate apostó por defender y liquidar en alguna contra. Cuando el empate parecía más difícil, apareció el de siempre: Agustín Herrera. Al 84, el mexicano recibió el balón con la portería a sus espaldas, se giró 180 grados y sacó un disparo violento que de inmediato se adentró en el arco visitante. Un gran gol para salvar un punto y limpiar un poco la imagen de un equipo que careció del arrojo y las ganas demostradas apenas unos días atrás.

 

 

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